LA GENTE de PUSHION

The Pushion People

 

 

Por John James Carty

Traducido por Luis Fernando Carvajal

 

 

Capítulo 16 - Gabby y su Árbol

El sol estaba poniéndose rápidamente, cubriendo el bosque con un resplandor de color rojo fuerte. Los humanos se iban a casa. Los Pushions bajaron de las ramas altas del árbol gigante. Jena tuvo que contarlos antes de irse a casa. Contó dieciocho.

‘¡Todos quédense quietos!’ gritó. Contó de nuevo. Todavía dieciocho. La luz del día se desvaneció y de repente estaba muy oscuro.

'Voy a llamarlos por sus nombres.’

Cuando había terminado todos se miraron, asombrados. ¡ Faltaba Gabby!

¿Dónde puede estar?’ Le preguntaron.

Jena pensó seriamente por cinco segundos,

‘Él ha ido a plantar un árbol,’ dijo, ‘y se ha convertido en un chiquarí.

‘¿Cómo sabes eso?’ le preguntaron.

Jena encogió los hombros,

'¿Quién más planta árboles?'

‘Pero, ¿cómo lo encontramos?’ alguien le preguntó, ‘¡hay miles de chiquarís por aquí!’
‘Él nos va a demorar durante horas’, dijo Jena, ‘¡esto realmente es un fastidio!’

Jena ya se había dado cuenta de que ellos no podían dispersarse e ir por el bosque llamando a Gabby; la Arboleda Mariposa era demasiado grande para eso.

‘Esta será la forma más rápida,’ Jena dijo, ‘todos deben recoger los conos y amontonarlos en una fogata, en el centro de este claro. Elijan los más gordos y jugosos, que puedan encontrar. Karo y Kris – cámbiense a la forma humana y mantengan a los chiquarís lejos de los conos.’


Los demás Pushions corrieron a recoger los conos. Los Pushions reían mientras corrían alrededor recogiendo los conos, luego dejándoles caer, y entonces empezando de nuevo.

chiquarí en Arboleda Mariposa

Podían ver miles de chiquarís mirando a través de la hierba y los arbustos, observando la creciente montaña de comida, y esto los hizo reír aún más.

 

 

Karo y Kris trataban de dar un aspecto muy severo a sus papeles de adultos humanos. Los chiquarís permanecían entre la hierba alta, pero ahora había un traqueteo tremendo y chirridos que salían de los arbustos como si los chiquarís se preguntaran, cuál sería el significado de este evento inusual.

Jena los llamó a los demás, ‘Bien, creo que eso es suficiente. Cada chiquarí genuino en la Arboleda Mariposa debe estar aquí. El único que no está aquí es Gabby, que no es un chiquarí de verdad. ¡Vamos! ‘

Él llevó a los Pushions hacia la hierba alta y los arbustos. Mientras que los Pushions marchaban en esa dirección, los chiquarís iban detrás de ellos como un río, hacia la tentadora montaña de comida.

Ellos encontraron raro caminar a través de la arboleda, porque no podían ver ni escuchar a un solo chiquarí.

Había alrededor otra vida; aves, mariposas y conejos, pero todos los chiquarís se habían ido. Después de casi una hora de caminar por el bosque, Jena levantó la mano,
‘Ahora, vamos dispersémonos en silencio y avancemos poco a poco, creo que Gabby está por aquí y no quiero asustarlo.’

En menos de dos minutos a través de los arbustos se visualizó un claro cubierto de hierba y los Pushions se rieron de lo que vieron. Se cubrieron las bocas con las manos para no hacer ruido, pero algunos estaban riéndose a carcajadas. Un Pushion había caído al suelo, riendo sin hacer ruido y pateando en el aire.

Gabby estaba apoyado en sus manos y rodillas en el claro, cuidando el "jardín" de los sesenta y cuatro agujeros perforados con cuidado en líneas que van del este al oeste y más de sesenta y cuatro agujeros que van de norte a sur. Él estaba hablando consigo mismo en voz baja mientras ponía con cuidado algunas semillas en cada hoyo como si estuviera poniéndole sal a su comida.

'Gabby!' Gritó Jena, olvidando que él no quería asustar al joven Pushion. Gabby estaba tan sorprendido por el repentino grito, que dio un saltó de un metro en el aire, cambiando de nuevo a la forma Pushion antes de tocar el suelo. ‘Nos has retardado,’ Jena quejó, ‘hemos perdido mucho tiempo buscándote – ‘

'Lo siento, siento mucho,’ dijo Gabby, ‘pero cuando ves que hay posibilidades, y el pobre árbol quizá no puede crecer y que hay millones y millones ...."

‘Sí, lo sé,’ dijo Jena amablemente, ‘sabemos de eso, pero no se puede cambiar la naturaleza. Los chiquarís no saben que están plantando los árboles, ya ves, todo es un accidente.’

Hizo un gesto con el brazo hacia la pequeña parcela de Gabby,

‘Lo siento', dijo, ‘pero estas no tienen más posibilidad de crecer que todos los millones de semillas de los chiquarís. ¡Vamos, todos, debemos volver!’

Marcharon hacia la carretera principal. Habían dejado de reírse de Gabby y pronto se sintieron un poco tristes, ya que se despedían de los árboles gigantes.

Ellos subieron en un contenedor en un camión estacionado en dirección norte y se acurrucaron juntos para dormir. Gabby pensó en los árboles gigantes y se sintió un poco mejor, porque al menos había tratado de hacer algo.

Una tímida luna creciente salió por detrás de las nubes y Gabby la estudió y se preguntó acerca de su belleza, hasta que se quedó dormido.

En lo profundo de la oscuridad de esa noche, cuando incluso los chiquarís dormían, una semilla en la tercera fila del jardín de Gabby se acurrucó firmemente al interior de la tierra.